Caso mexicano

Estamos en 2018 y no hay avance, no tiene porqué haberlo. Las cosas en México están mal porque es así como debe de ser, es la cosecha. Todos gritan pero todos callan a la vez, es el tipo de cobardía social conceptual al que todos están habituados. 

Lo peor, es que todos creen que saben cuando no saben nada, salvo aquello que estudiaron en la universidad, sí, en efecto, son especialistas. El punto es que la gente habla de cosas que no sabe, ya que no cursó mínimo una licenciatura como para poder cubrir tales empresas. 

La música es de todos y es de nadie a la vez, de hecho más lo segundo, lo primero no aplica, pero las personas, las masas creen que sí. En gustos se rompen géneros es lo que todos piensan. No es así, la música no pertenece a nadie. Por un lado, el asesino te asesinará porque esa es su decisión y porque su cabeza es un mundo más, finalmente está en su derecho. De esta forma se observa como no es bueno el concepto anterior, todo es relativo y el mundo está lleno de este tipo de evidencias. 

La música no es que sea de todos, a lo mejor sí, pero no pertenece a todos, solamente a los trabajadores y creadores de este arte. Con la palabra trabajadores no me refiero al cínico aspecto de trabajar de ella para vivir de ésta. 

Los que saben sobre música clásica son los músicos clásicos y los que saben de jazz son los músicos de jazz. Nadie más puede juzgar al respecto. Resultaría inválido completamente. No es bueno que las personas que no son músicos u obtuvieron créditos universitarios referentes a la música, musicología o áreas poco variantes y distantes de ésta, converjan en entretejer su ideología barata, ya que eso provoca más caos del que ya de por sí se encuentra montado en las urbes mexicanas y latinoamericanas. 

Lo peor es entonces escuchar tales aberraciones provenientes de tales cínicos. Ni los cínicos antiguos de Grecia conocían las verdaderas perlas de la verdad respecto de la música, ni Platón ni Aristóteles, entonces qué nos podríamos esperar de los demás, de los actuales, no griegos sino latinoamericanos, quienes jamás en sus vidas han hallado la profundidad de los libros físicos. 

Se dice fácil pero es más complejo que el factor extrínseco de un actuante. La necedad del que quiere defender su ignorancia solamente porque tal sujeto se place en ella. Ella la peor de las ninfas de la devastación. 

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